Déjà Vu: Giorgio Moroder y sus amigas saben cómo hacerte perder el piso.

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Probablemente Déjà Vu sea uno de los discos más esperados en la historia de la música y es que desde 1985 el señor Giorgio Moroder no había editado nada, no sé ustedes pero yo sí tenía muchas ganas de escucharlo,  descubrí que lo amaba en silencio por su reedición de la película Metropolis o las cosas que produjo para Donna Summer, Blondie o Cher.

Lo más notable de Déjà Vu son las colaboraciones con las tres headliners del disco: en orden de importancia, claro, Kylie Minogue, Sia y Britney Spears, el resto, tres canciones instrumentales bastante chidas y duetos muy chingones con un montón de desconocidos, o aspirantes a dejar de serlo.

Ya antes habíamos comentado que Righ here, right now, con Kylie Minogue, suena exactamente igual a todo lo que hace la señora Kylie, pero es bastante sexy y su único pecado es no ser tantito más elaborada. El segundo sencillo, Déjà Vu en compañía de Sia, también tiene mucha onda, pero para ser honestos yo ya me aburrí de Sia, mientras con su último disco pensaba pasar desapercibida y tener un bajo perfil (y oponerse a ser una pop star como a las que estamos acostumbrados) la vemos y escuchamos en todas partes: además de este disco también tiene canciones en las bandas sonoras de 50 shades of gray, Annie y recientemente, San Andreas. Fuera de todo eso, el disco, Déjà Vu es en realidad una pieza sólida de música electrónica, disco y funk, y puede resultar demasiado complaciente con sus invitadas estrellas pero el resto es una bola disco que promete hacerte bailar como si no hubiera un mañana.

Entre el resto de colaboradores adicionales encontramos a un montón de promesas en ascenso como Mikky Ekko o Matthew Koma, con canciones hechas a la medida de las pistas de baile más impredecibles; pero si lo tuyo es el mal gusto y naciste después del año 2000, Charlie XCX también tiene su canción en Déjè Vu, titulada Diamonds, que no está nada mal y de hecho me queda muy claro el señor Giorgio Moroder también sabe cómo bajarse a niveles más corrientes con tal de hacerte bailar.

Para no bajarle a la ondita funk, también colabora Kelis (a quien sólo recordamos por su canción Milkshake del 2003, y por nada más) con Back and forth, que quizás sea lo que menos me prendió, no es culpa de la canción, quizás sea yo que no supe apreciarla como se debe, o quizás sí sea que a la canción le falta ser más auténtica.

Dèja Vu no tiene un solo momento para descansar, no hay espacio para que el cuerpo deje de moverse, de hecho es muy provocador y aunque por momentos parezca un poco convencional, por tener ritmos más pop que disco, resulta bastante sensual y enérgico. La espera lo valió y bailar es la única prioridad del momento.

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